El deshilado es una labor que se realiza en tela de hilo, se trata de un trabajo bastante difícil y complicado. Este trabajo, el deshilado, se puede realizar en muy diversas labores. Pero en Lagartera lo que más se ha trabajado siempre han sido los manteles, los juegos de cama y las colchas (lo que viene constituyendo el clásico “ajuar”), además de otros complementos como toallas, caminos de mesa, bolsas de pan, etc.
Los pasos a seguir para el deshilado son los siguientes:
- Marcar o señalar. En concreto en Lagartera también se dice “hacer vainicas”
- Cortar los hilos marcados y sacar los hilos cortados.
- Sembrar
- Cuajar
- Finalización: vainica o «repulgo»
Los pasos del proceso de la artesanía lagarterana clásica
Y ahora trataremos de explicar en qué consiste cada uno de estos pasos.
1 – Marcar o hacer vainicas.
El ovalado es ir marcando con puntadas, a hilos contados, normalmente a cuatro y a tres hilos. Se empieza contando los hilos que han de cortarse y los que han de quedar sin cortar, todos marcados por dichas puntadas del ovalado. A los hilos que quedan sin cortar se les llama “pata” y suelen dejarse cuatro o cinco, dependiendo del grosor de la tela, y para los que hay que cortar se dejan tres hilos.
Este paso del ovalado se desarrolla después de haber promediado la labor que se va a realizar, para que ésta quede bien centrada y de forma simétrica dentro de la tela, previa visión de una muestra o patrón. Se empieza por un punto, y así, puntada a puntada, se va perfilando el dibujo de la obra en sí.
2 – Cortar y sacar los hilos.
Naturalmente cuando se termina de ovalar los hilos deben coincidir, sin faltar ni sobrar ningún hilo en el mismo punto que empezó este trabajo. A esta modalidad se le llama “labor cerrada”, porque como ya he dicho el ovalado termina en el mismo punto que empezó, por tanto dentro del perímetro que ha formado el ovalado ha quedado un área, y es en este lugar donde se va a proceder a hacer el deshilado. En este sistema cerrado se cortan los hilos por ambos extremos, unos en sentido vertical y otros en sentido horizontal. Una vez cortados los hilos, se procede a su extracción, o lo que bien podríamos llamar deshilar. Cuándo se ha terminado de sacar los hilos, la labor queda lista para pasar al siguiente paso, que es el sembrado.

3 – Sembrado
Sembrar es ir como hilvanando, dando pasadas por los agujeros y de esta manera, va formando un entramado, siempre con el mismo hilo, que va pasando de un agujero a otro, va y vuelve, hasta pasar cuatro veces por cada agujero sembrado, enlazándose de manera que se ven las cuatro esquinas, y en el centro forma a especie de un rombito, también llamado cristillo. Una vez terminada la labor del sembrado, queda a la vista el dibujo que se haya querido poner, y en el resto de los agujeros, los que no se han sembrado, hay que hacer otra labor, ésta no es otra que el cuajado.

4 – Cuajado
El cuajado consiste en que a los hilos que forman los agujeros que han quedado sin sembrar, que como ya dijimos pueden ser cuatro o cinco, se les da varias vueltas de hilo para que queden unidos, como atados. Esta operación que es a la que se le llama cuajado, aparte de impedir que los hilos se deshilachen, también le da a la labor un aspecto más bello y resalta muchísimo más el dibujo del sembrado.
5 – Finalización: vainica o “repulgo”
A continuación para terminar el mantel o cualquier otra labor, se le aplican unos bordados en sitios que previamente se han dejado para ello. Éstos pueden ser parches que han quedado insertados dentro de la propia labor del deshilado y en huecos o esquinas. Y ya para terminar el mantel, o cualquier otra labor se le hace un dobladillo o bastilla en los cuatro lados, rematado mediante una vainica, también llamado “repulgo” en Lagartera.
Labores de bordado abiertas o cerradas
Ya hemos visto cómo se hace el deshilado con el ovalado cerrado o labor cerrada: porque el deshilado también se realiza en labor abierta. En cuanto a sembrar y cuajar, es exactamente igual en ambas modalidades, cerrada o abierta, la diferencia estriba básicamente en estos puntos: el primero es que en la labor cerrada como ya dijimos, el ovalado forma un circuito cerrado, en cambio en la labor abierta el ovalado o marcado va siempre del interior de la tela hacia afuera.

En las labores abiertas, los hilos a sacar sólo se cortan por un extremo, por el marcado, y salen hasta el final de la tela, a continuación se procede al sembrado y posterior cuajado de la labor a realizar. Algunas de las labores más conocidas en Lagartera son la “del cardo”, “la corona de la Reina”, “pendientes” o “azucenas”, llamadas cada una de esta manera por la figuras que evocan dichos bordados.
El remate en esta modalidad abierta es mediante un festón, que va bordeando toda la labor, después se corta toda la tela que queda de dicho festón hacia afuera, quedando una labor muy vistosa, se asemeja a un encaje de bolillo.